2.13.2017

EXPERIENCIA DE UNA ALUMNA

     SARA BARBERAN MARTÍN, 30 años     

Empecé a practicar yoga por casualidad, la amiga de una amiga había montado una academia y nos ofrecía una clase gratis así que, porque no?? 

Había oído hablar del yoga antes por supuesto, pero la verdad es que lo que aparece en la televisión o en las redes sociales solo es la punta del iceberg de lo que es el yoga realmente. 

Al principio, como creo que le pasa a mucha gente, decidí apuntarme porque tras la primera sesión casi no podía moverme y pensé: “pues parece que si que se hace ejercicio con esto del yoga” y decides practicar por una razón meramente física. Pero tras los dos años que estuve practicando en Myoga, el yoga se convirtió en una práctica necesaria no solo físicamente sino también psicológicamente. 

Tuve una época bastante estresante en el trabajo que se tradujo en estrés e insomnioy lo único que me ayudaba a desconectar, a relajar eran las 3h de práctica a la semana. 
Ya se que para alguien que no lo ha experimentado, cuesta mucho creer como una serie de movimientos pueden tener tanto poder en nuestra mente, pero creedme lo tienen! Y lo mas bonito de todo es que cuando avanzas en el aprendizaje te das cuenta que no solo es una actividad, un hobbie, sino una forma de vida. 
El yoga te ayuda a afrontar las dificultades de la vida de otra forma y en definitiva, lo que es mas importante, a ser mas feliz con lo que uno tiene.

Respecto a Myoga que puedo decir… es el sitio donde empecé y no puedo imaginar uno mejor. Susana te contagia desde el primer momento el amor que siente por yoga y eso es esencial. Por desgracia el último año no he podido practicar en Myoga y he tenido que ir a otras academias, y aunque no tengo quejas de ninguna de ellas, Myoga es sin lugar a dudas la mejor.
 Al ser clases reducidas, Susana puede estar pendiente de corregir las posturas, adecuar y trabajar según las necesidades de cada uno.
En muchas otras clases en otros centros he notado ese afán por intentar llegar a la postura más difícil, hacer más o avanzar más rápido que la persona de al lado, lo cual genera frustración y en muchos casos lesiones. Eso nunca lo experimenté en Myoga. 
Cuando practico sola y estoy intentando relajarme me imagino a Susana diciendo: “brazos, manos y dedos reeeeelax” jajaja esa frase no se me olvida. 
Te estaré siempre agradecida por haberme introducido en el mundo del yoga y espero que puedas seguir haciendo lo mismo por mucha gente.
Con mucho cariño