experiencias Myoga

Algunos alumnos han querido compartir su experiencia, de todas las edades y condiciones físicas:


SARA BARBERAN MARTIN, 30 años


Empecé a practicar yoga por casualidad, la amiga de una amiga había montado una academia y nos ofrecía una clase gratis así que, porque no?? 

Había oído hablar del yoga antes por supuesto, pero la verdad es que lo que aparece en la televisión o en las redes sociales solo es la punta del iceberg de lo que es el yoga realmente. 


Al principio, como creo que le pasa a mucha gente, decidí apuntarme porque tras la primera sesión casi no podía moverme y pensé: “pues parece que si que se hace ejercicio con esto del yoga” y decides practicar por una razón meramente física. Pero tras los dos años que estuve practicando en Myoga, el yoga se convirtió en una práctica necesaria no solo físicamente sino también psicológicamente. 


Tuve una época bastante estresante en el trabajo que se tradujo en estrés e insomnio, y lo único que me ayudaba a desconectar, a relajar eran las 3h de práctica a la semana. 

Ya se que para alguien que no lo ha experimentado, cuesta mucho creer como una serie de movimientos pueden tener tanto poder en nuestra mente, pero creedme lo tienen! Y lo mas bonito de todo es que cuando avanzas en el aprendizaje te das cuenta que no solo es una actividad, un hobbie, sino una forma de vida. 
El yoga te ayuda a afrontar las dificultades de la vida de otra forma y en definitiva, lo que es mas importante, a ser mas feliz con lo que uno tiene.


Respecto a Myoga que puedo decir… es el sitio donde empecé y no puedo imaginar uno mejor. Susana te contagia desde el primer momento el amor que siente por yoga y eso es esencial. Por desgracia el último año no he podido practicar en Myoga y he tenido que ir a otras academias, y aunque no tengo quejas de ninguna de ellas, Myoga es sin lugar a dudas la mejor.
 Al ser clases reducidas, Susana puede estar pendiente de corregir las posturas, adecuar y trabajar según las necesidades de cada uno.
En muchas otras clases en otros centros he notado ese afán por intentar llegar a la postura más difícil, hacer más o avanzar más rápido que la persona de al lado, lo cual genera frustración y en muchos casos lesiones. Eso nunca lo experimenté en Myoga. 
Cuando practico sola y estoy intentando relajarme me imagino a Susana diciendo: “brazos, manos y dedos reeeeelax” jajaja esa frase no se me olvida. 
Te estaré siempre agradecida por haberme introducido en el mundo del yoga y espero que puedas seguir haciendo lo mismo por mucha gente.
Con mucho cariño


PATRI, 32 años

Embarazo y post parto con bebé.

Mi primer contacto con el yoga fue al quedarme embarazada. La mayoría de mis amigas y conocidas me lo recomendaron; Incluso el ginecólogo que me llevaba el embarazo. Inicialmente me apunté a un centro cerca de mi casa donde las clases no me terminaban de convencer… Para mí era todo demasiado “espiritual”; Además de ser unas quince o veinte personas por clase.

 Asistí a tres o cuatro sesiones y decidí seguir buscando otro centro en el que me sintiera más cómoda. Es cuando a través de Facebook por amigos comunes encontré Myoga.
Siempre me ha gustado hacer deporte en el gimnasio para cuidar el físico y “desestresarme” al salir del trabajo, con la idea de: “Cuanto más sudes y quemes, más relajada llegas a tu casa. Nunca antes había practicado yoga por la equivocada idea de que servía más bien para relajarse y estirarse sin más. ¡¡¡Y tan equivocada idea!!! La práctica me ha servido lo primero de todo para ver lo “oxidada y acartonada” que estaba.
En Myoga las sesiones son personalizadas. Yo hasta el momento he hecho clases individuales de embarazada y actualmente suelo pélvico- post parto
Más adelante espero poder continuar con las clases normales.
  Es mi momento, consigo desconectar de todo y sólo pensar en mí, en mi estado y mi cuerpo. Siento la evolución en cada sesión y eso me anima mucho a seguir practicando. Posturas que inicialmente creía imposibles estoy consiguiendo hacerlas! 

Abrir mi pecho que me ayuda a respirar mejor. Estirar espalda y todos los músculos para evitar dolores y corregir las malas posturas.
Todo es muy muy positivo: Ahora soy más flexible (llego a tocar el suelo con las piernas estiradas, cuando antes no pasaba de las rodillas), Estoy de mejor humor y me tomo las cosas con “más filosofía”, Dolores leves de espalda que tenía habitualmente han desaparecido.
Sigo trabajando la tonificación como hacía en el gimnasio… incluso más!.
La ansiedad que me daba por comer y comer también ha disminuido, llevo una dieta bastante cuidada y equilibrada.
Mi capacidad pulmonar va creciendo poco a poco. 
También me ayudó mucho en el embarazo a estar muy positiva y relajada; Y en el parto a “intentar” controlar la respiración para hacerlo más fácil.
Recomiendo la práctica de yoga 100% a todas las personas de cualquier edad.

Realmente Myoga ha cambiado mi vida a mejor. ¡GRACIAS!


MONTSE GOYA.

Embarazo y post parto con bebé.


Descubrí Myoga cuando me quedé embarazada.
 No estaba acostumbrada a practicar deporte, pero sentía la necesidad de preparar mi cuerpo para afrontar los meses de embarazo y parto.
Me recomendaron que practicara yoga y empecé a asistir a las clases de Myoga con Susana. 

Lo que pensaba que sería un ejercicio que me ayudaría a sentirme mejor físicamente, resulto ser mucho más. 
El yoga me ayudó a prepararme física y mentalmente, me ayudó con los dolores y las molestias propias del embarazo, pero también me dio seguridad y paz para vivir uno de los momentos más importantes de mi vida.
Las clases individualizadas, son geniales y están totalmente adaptadas a las necesidades del momento.

Una vez nació Bruno, y pasado un tiempo prudencial, he regresado a las sesiones Post-parto con mi bebé y el yoga me ha ayudado a recuperarme, a aceptar todos los cambio físicos, hormonales y psicológicos que sufrimos tras el parto.

En Myoga he encontrado un espacio de relajación y realización, y día día, con la ayuda de Susana, a día he ido ganando elasticidad, fuerza y seguridad.
Asistir a sus clases es todo un lujo y lo recomiendo totalmente.


ÁNGELA MARÍA APARICIO






Mi experiencia Myoga aun no termina! 
Mi experiencia con el yoga sigue aún cuando me he retirado hace un tiempo del centro mas maravilloso que he encontrado, el centro Myoga. 

Ahora estoy lejos de él por diferentes razones de la vida que no quiero explicar en este relato, ahora no importan mucho, ahora mismo quiero dejar en estas palabras toda mi emoción y dicha que siento cuando hablo de lo transformador que es el yoga para mi y como Susana me permitió encontrar ese camino. 

Empecé Yoga en mi casa viendo unos vídeos de Youtube, un día torcí mal una pierna y me dolió la rodilla, pensé, bueno mejor ir a un centro donde te orientan que lanzarme así, quizás me voy a dañar una pierna... a través de una amiga conocí Myoga, conocí a Susana y toda su sabiduría y paciencia
Yo venía de un mundo muy físico, del deporte, de la exigencia, de ver los resultados y buscaba en el yoga, tonificación, ejercitarme ya que no estaba haciendo mis otras actividades deportivas..
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Con que sorpresa me encontré? pues el yoga me propuso un cambio de hábitos no sólo físicos sino también mentales y espirituales, poco a poco dejé de lado el esfuerzo físico para pasar al deleite espiritual, durante el tiempo que estuve al principio aprendí poco a poco las posturas y fui ganando de una manera increíble flexibilidad, tonificación y todo lo que quería pero ya la película mental era otra y esto es lo que más me hizo transformar, aprender a respirar, aprender a calmar tu mente, así sea durante esas horas de clase, aprender a pensar en ti y en tus espacios, aprender a amar tu cuerpo tu ser con todas tus dificultades, aprender a aceptar tus procesos, esto fue lo que quedo en mí, me siento afortunada de haberme topado con esta experiencia en mi vida y sé que apenas pueda salir de mis procesos volveré, mi experiencia Myoga aún no termina.



ELENA NIÑO GARCIA, 54 años

Comencé a hacer yoga porque tenía necesidad de hacer algo, no me gustan los gimnasios… me aburren, y de casualidad conocí a mi profe de yoga, me dio un flayer y ahí comenzó todo, empecé a investigar precio, horarios…probé una clase y me quedé.
Antes de practicar en Myoga mi concepto del yoga estaba basado en la meditación y en estar sentado con las piernas cruzadas “pensando”.
El concepto que tengo ahora es muy diferente, se hace mucho ejercicio con las posturas, te permite experimentar con la respiración y ver como consigues nuevos retos personales en cada práctica sin proponértelo
Las clases no son aburridas, pero al no tener la suficiente fuerza las series de los saludos al sol, a veces se me hacen un poco largas
Al principio, pensaba que en la vida seguiría siendo siempre con las limitaciones físicas que tenia y que debía aceptarlas como eran, porque no cambiarían… ahora después de 5 / 6 meses que estoy practicando veo que no es así, que poco a poco se avanza y sobretodo cualquier postura se puede adaptar  a tus necesidades. Por lo que no hace falta ser flexible, se va llegando a ello a través de la práctica
El yoga es para cualquier edad, condición, no tiene nada que ver con el deporte, es otra cosa, tiene un fundamento más espiritual o intrínseco a la persona, a su interior
En las posturas  tienes que llegar a donde puedes, sin forzarte, a través de la concentración y la respiración.
En mi caso, he notado que a veces según voy respirando entro más y más en la postura
Lo que más me gusta de Myoga es que en cada clase somos muy poquitos y la profe puede estar más por las necesidades de cada uno de los asistentes. Son prácticas muy personalizadas

Desde que práctico en Myoga sobre todo me he notado más flexibilidad, una mejor concentración y mejor humor, menos cascarrabias.
Por otro lado como practico yoga el jueves por la noche y los viernes no trabajo, me permite dejar atrás todos los problemas de la semana y entro en el fin de semana limpia.

C. A. 33, años.


Empecé a practicar yoga porque quería relajarme y me habían hablado de lo beneficioso que era en ese sentido.
La relajación la encontré y además encontré más cosas, como la flexibilidad, la fuerza y la respiración.

Desde que practico yoga soy más consciente de mi cuerpo, de mis límites. Puedes entrar a una clase hecho polvo física y psíquicamente y salir nueva.

Para mí el yoga que practico en Myoga es como tomarme el zumo de naranja por la mañana, ya no puedo estar sin él.

¡Engancha y mola muchísimo!

 En Myoga me siento muy bien, muy cómoda...no sólo es un deporte, es una forma
de vida que me ayudado en muchos aspectos físicos y mentales.


MARTA, 31 años.



Para mi Myoga es, entre otras cosas, un refugio. Un lugar cálido, agradable y bonito y me hace sentir como en casa. Las flores, el olor a incienso, la luz de las velas, la música, las infusiones... todo ayuda a construir ese estado de calma y paz que uno respira nada más traspasas el umbral de la puerta.

Descubrí el Yoga hace ya algunos años. Un deporte que me cautivó y logró lo que ningún otro ha conseguido... engancharme. El yoga me ayuda a conectar conmigo misma, a dedicarme un espacio por y para mi en esta vida tan caótica y estresante de la ciudad.  Me ayuda a gestionar mis emociones y a relativizar las cosas, a respirarlas y a calmar mi mente.
Además me divierte, el tiempo pasa y no me doy cuenta. También es un reto, un avance lento y constante en la flexibilidad y la fuerza del cuerpo. Un proceso en el que aprendes a respetar tu cuerpo, con sus limitaciones. Aprendes a quererte y a aceptarte tal y como eres.
Tengo que decir que el ambiente es excepcional, lo pasamos en grande.
Gracias Susana por creer en este proyecto y hacerlo posible. Por hacerme partícipe de él y por tratarnos con tanto amor y dedicación. Porque sé que amas el yoga y amas Myoga y a todos aquellos que lo hacemos posible.